Entrevista a Ingeniero Experto en Estructuras

Leslie Robertson, el ingeniero jefe de la construcción de las Torres Gemelas. De entre lo que comenta me parece especialmente importante la segunda mitad. No sólo por lo que dice, sino por las inconsistencias que revela. Una es muy humana: afirma sentirse en cierto modo responsable de las muertes, pero luego lo niega. No era su objetivo construir una fortaleza, dice. Y seguramente tenga razón. La otra es más preocupante: los cálculos habían previsto el choque de un avión por accidente, como podría suceder en un día de niebla, no un atentado. 
Esta entrevista realizada al ingeniero Robertson quien Ha vivido el siglo a fondo, desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, comprometido radicalmente con el pacifismo, ha sido exclusiva bastante personal. Se le realizó 5 preguntas referente a su participación en el proyecto de las Torres Gemelas. 

P. ¿Qué quisieron demostrar al construir las Torres Gemelas? 
R. Era más complejo de lo que puedo entender. Una mezcla de símbolo y lugar práctico a la vez. Querían revitalizar el Lower Manhattan. Estaba muerta aquella zona. Por eso un grupo de ricos, entre los que destacaban los Rockefellers, decidieron construir allí el World Trade Center. Tenía que ser grande —primero 100 pisos, que luego subieron a 110 porque al arquitecto, Yamasaki, no le parecían suficientes—, ser bello y estar allí. 

     Los arquitectos e ingenieros al serles presentado este proyecto estaban ansiosos por llevarlo a cabo, lo que implicaría un reto pero a la vez un cambio beneficioso para la ciudad de Nueva York.

P. Yamasaki, todo un personaje entonces y usted, desconocido en Nueva York, joven, 32 años… Cuando todo empezó a principios de los sesenta, ¿cómo se llevaron? 
R. Cuando le diagnosticaron cáncer y estuvo un año en el hospital le visité cada día. No sé si eso se llama amistad, pero aprendimos a estar juntos constantemente hablando de arquitectura e ingeniería… Un ingeniero mayor no se hubiera llevado tan bien con él, había que estar un poco loco. 

   Al ser el arquitecto Yamasaki una persona de carácter, no cualquiera llevaría una fuerte relación laboral con él, pero el ingeniero Robertson tuvo empatía con él.

P. Cuando se hundieron, ¿qué sensación le recorrió el cuerpo? 
R. Ya habíamos sufrido un atentado. En ese primer acto, salí a la prensa, muy convencido, y les dije que los edificios eran seguros. En este caso, ni fui, no sabía qué decir, estuve meses en silencio. Me enteré en Hong Kong, hoy incluso se me hace difícil hablar de ello. Incluso en el caso de que se estrellara un avión contra las torres un día de niebla, lo habíamos previsto. Pero, ¿quién iba a pensar que a alguien se le ocurriría eso como un ataque? 

    El proyecto del World Trade Center supuso la primera vez en que los modelos por ordenador se usaron para predecir cómo se comportaría una estructura, según Robertson, permitiendo un diseño de materiales y una construcción más precisos. Y Robertson utilizó esta tecnología para confirmar que sus estructuras resistirían el golpe del avión más grande de la época – un Boeing 707. (Los aviones que chocaron contra las torres eran Boeing 767s, con mayores depósitos de combustible) 

P. Desde luego. 
R. Lo que las hundió fue la resistencia al fuego de los materiales, llamas, gasolina, era mucho más de lo que podían aguantar. Si las hubiéramos diseñado para ser más resistentes, quizás no habría ocurrido, son previsiones sin lógica, la decisión del punto de resistencia fue mía, de nadie más… Y me siento especialmente responsable por esas muertes, si las hubiera reforzado, quizás… Pero lo mío va incluso más allá. ¿Hubiese iniciado Bush una escalada militar en Oriente Medio si no se hubieran hundido? Quizás, no. 

P. ¿Hasta ese punto se siente responsable? 
R. No, lo que creo es que debemos de calibrar muchas cosas, y que no queremos construir fortalezas que contengan el impacto de un Airbus, sino lugares donde la gente trabaje y disfrute. Es imposible adoptar decisiones racionales sobre límites .

      El ingeniero Robertson ha tenido suerte con los proyectos, pero también al formarse con estudios que nos proporcionaban una sensibilidad hacia el humanismo. Hoy en día echo en falta eso en la formación de los jóvenes ingenieros, es demasiado técnico todo, demasiado centrado en las computadoras. 

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